Conociendo al Unión Club Ceares desde dentro

'El Fútbol Popular' ha tenido el placer de conocer al UC Ceares desde dentro. Para ello, nos adentramos en el Campo La Cruz, situado en el humilde barrio que da nombre al club, de la mano de Xosé F. Estrada, vicepresidente del equipo. 

Grada preferente del Campo de La Cruz.



Por suerte para el equipo asturiano, a diferencia de muchos otros, la cuarentena no ha afectado especialmente al club en lo económico. "Perdimos muchos ingresos pero también muchos gastos", mencionaba el vicepresidente del club. "Más o menos hemos terminado la temporada como la teníamos pensada". Uno de los principales gastos del club viene de los alquileres por entrenar, que se aproxima a los 2.800 € al mes, gasto que ha desaparecido desde el comienzo del estado de alarma. Además, también se llevó a cabo un ERTE con los futbolistas. "Si no llega a haber ERTE, si hubiéramos acabado mal". 

El Ceares se ha salvado en una temporada con ciertos apuros. Debido a las limitaciones económicas para disputar la Tercera División, el director deportivo busca hacer una plantilla corta pero competitiva, con 18 jugadores en lugar de 23. Las bajas y las lesiones han hecho que el club pase por más dificultades que otras temporadas, pero la finalización de las temporadas de fútbol no profesional han favorecido deportivamente al club gijonés. 

De cara a la próxima temporada, en La Cruz se lo están tomando con mucha paciencia. La decisión afecta a muchos clubes, es colectiva y se tendrá que hacer lo que decida la mayoría, pero la postura del UC Ceares es que "vale más empezar la liga más tarde pero con unas condiciones mejores". Tanto para que la gente pueda disfrutar el fútbol con normalidad, como para la garantía de la competición. Xosé considera que si tiene que ser dentro de seis meses o un año, mejor, pero que sea con total seguridad y respeto al aficionado. "Es la manera de no poner en peligro económicamente al club". Estar toda la temporada sin jugar podría suponer unos gastos de unos 3.000 € al club, algo que se puede asumir. Sin embargo, jugar sin público y con el virus entre medio, podría ser mucho más dañino.

Cartel en los vestuarios del Ceares.


Este verano, como pasa prácticamente en todos en el Ceares, el director deportivo tiene la difícil tarea de encontrar jugadores para hacer un equipo prácticamente nuevo. "Los jugadores suelen rotar bastante, porque el que lo hace bien suele tener ofertas en las que les ofrecen hasta el triple", comenta Xosé. Desde el club, con el tiempo se ha ido entendiendo eso, ya que la situación económica es complicada y muchos jugadores de la categoría están incluso viviendo con sus padres. "Con tal situación económica, es lógico que el dinero sea importante", añadía. La necesidad de volver a la actividad no es tan grande como la de equipos grandes, que si pueden sufrir muchas más pérdidas. 

Desde el club popular asturiano no se cree que la situación pueda suponer una gran pérdida de socios, más allá que por los problemas económicos de cada familia. La intención es que nadie deje de ser socio porque no pueda pagar, pero también saben que si alguien deja de ser socio no va a ser por no poder asistir a los partidos. "Esto no es una Sociedad Anónima Deportiva, hay socios no abonados". Y eso es lo que diferencia a un equipo como el Ceares de muchos otros, que sus aficionados no pagan por ir al campo, pagan por la propiedad del club y poder decidir en las asambleas. En otros clubes se paga por ir al partido, si no hay partido, no se paga nada más. En definitiva, el no haber fútbol no debería afectar al Ceares, pero sí la crisis, ya que la gente deberá recortar de lo que sea más prescindible. Como se suele decir, "el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". 

Aparte de los socios, el equipo de Gijón va a tratar de mantener a todos sus patrocinadores. "Iremos hablando uno a uno a ver cual es la situación. Necesitamos el apoyo económico pero si alguien no puede habrá que aceptarlo", comentaba Xosé. El objetivo es claro: buscar soluciones con tal de no perder patrocinadores. 

Además de los carteles publicitarios, el Ceares tiene un cartel con su escudo y el de la sección femenina.


¿Se llena La Cruz?
Xosé F. Estrada nos cuenta que tienen identificados tres escalones. En los partidos normales de Tercera, sin que acompañe el buen tiempo se suelen juntar unos 300-400 espectadores. En un partido con un rival interesante en el que el equipo puede colocarse más arriba, el aforo puede llegar hasta los 600 espectadores. Finalmente, en partidos decisivos puede llegar a 1.000, incluso 1.500 que fue el récord en play off

El Unión Club Ceares no tiene un grupo de animación diferenciado como tal, pero sí que hay un grupo  de gente que inicia cánticos en la zona del fondo del campo, justo delante de los vestuarios. No es un ambiente como en otros estadios españoles en los que se dispone de megáfono o bombo para la animación, Xosé lo ve más similar al ambiente que se respira en Inglaterra. Hay una serie de canciones del club que las sabe todo el mundo, pero no tienen porque ser iniciadas por grupos concretos. En parte, puede ser por la edad de la afición, ya que el envejecimiento de la población asturiana también se nota en las gradas. El equipo popular de Gijón no consta con suficientes socios jóvenes como para disponer de ese tipo de gradas de animación.

Parte de atrás del fondo del Campo de La Cruz.

En Ceares son, con orgullo, el club del barrio. No buscan nada más. El hecho de compartir ciudad con un histórico del fútbol español como el Sporting de Gijón no influye para nada en los socios, que en ocasiones, también son seguidores del principal equipo de la ciudad. No hay ninguna intención de suplantar ni de competir con un equipo que nunca ha estado por debajo de la Segunda División. Para hacerse una idea de la diferencia dimensional de la ciudad con el barrio, cabe destacar que Gijón tiene unos 280.000 habitantes, contra los 5.000 de Ceares. 

El sitio del equipo es la Tercera División, en la que se mantienen desde 2004. En principio, por nombre, masa social y dinero, no deberían aspirar con mucho más, pero siempre está presente el sueño de dar la sorpresa y meterse en Segunda División B. En 2014 no lo tuvieron lejos, ya que disputaron play off y lograron pasar la primera ronda. El problema llega con la creación de la nueva Segunda B PRO, la cual desde el club se cree que salen perjudicados porque van a pasar de estar en la cuarta categoría del fútbol español, a la quinta. Eso va a provocar que se pierda difusión, aunque también se considera que la Tercera División no va a ser tan distinta, ya que estarán más o menos los mismos clubes de Asturias. 

La afición del UC Ceares, si la situación económica lo permite, intenta desplazarse a los partidos de la Tercera División por el resto de Asturias con frecuencia. Desde el club se intenta pactar el precio de la entrada con los clubes rivales, con el objetivo de que salgan beneficiadas las dos aficiones. El precio normal de una entrada es 10€, pero en muchas ocasiones se rebaja a 8€. A veces, incluso se pacta a 3€, con lo que se potencia que muchos aficionados se desplacen tanto para el partido de la primera como el de la segunda vuelta. 

La Cruz, el campo del barrio
El Ceares antiguamente jugaba sus partidos en Viesques, barrio de clase media-alta que hace frontera. En aquella época, en dicha zona de Gijón, prácticamente no había habitantes, más bien eran prados. En los años 70, dos propietarios cedieron los terrenos al mítico club del barrio para que estuviese más a mano de la gente y de tal modo, aumentase la comodidad. A finales de los 90, se amplió la carretera de Ceares, que toca con el campo de fútbol y este quedó afectado. Se tomó la decisión de quitar el estadio en un momento, pero a última hora se dijo que no, que con quitar una parte del campo era suficiente. Se tuvo que quitar un muro además de otra serie de reformas. Desde el año 2000, no se han dado muchos cambios, más allá de, por ejemplo, una rampa para personas de movilidad reducida.

Vista del Campo de La Cruz desde el corner.

El encuentro de equipos de fútbol popular de 2016 fue en Gijón. Los encuentros principales fueron en un albergue que se alquiló, donde la gente se quedaba a dormir. La fiesta fue cerca del estadio, en un colegio que hay a unos 100 metros, por lo que la gente se acercó a hacer una visita. Por miedo a la lluvia, en esa ocasión no se pudo hacer nada más en el estadio, pero sí que se han llevado a cabo charlas, conciertos, proyecciones, etc. 

Durante la pandemia, Xosé aprovecha todos los miércoles para pasar el día en La Cruz llevando toda la gestión necesaria. Se aprovecha como el día de atención al socio o de oficina. "Si algún socio quiere pasar a preguntar alguna duda o a ver como ha quedado la obra, puede", contaba el vicepresidente del club. 

Socios de fuera del barrio
El club asturiano cuenta con socios de todas partes de la comunidad autónoma: otros barrios de Gijón, Oviedo, Avilés, Langreo, etc. De fuera hay en Madrid, "de hecho, hay una peña del club de ahí". Y de otras ciudades de España. 

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