¿Podría mantener su estatus democrático un club popular en el fútbol profesional?

En mi anterior artículo en esta web sobre la compatibilidad entre el fútbol popular y el fútbol profesional, comentaba la problemática a la que podría hacer frente el club Unionistas de Salamanca, si subía a 2a división, una de las categorías del fútbol profesional en España. Y es que si ascendiera, por ley, debería transformarse en Sociedad Anónima Deportiva, perdiendo así una de sus características principales, ser un club plenamente democrático y gestionado por sus socios.

Si, es cierto que hay clubes en el fútbol profesional, pero son una excepción, de la cual aún se cuestiona incluso su legalidad por haber supuesto una ventaja competitiva respecto a los demás, en un momento en el que se obligó a la gran mayoría de clubes a transformarse en SAD.


Lo ideal sería un cambio legislativo, y que al menos esa obligación de transformarse no existiera para nuevos clubes que ascienden. Es algo que tenemos que seguir demandando a la clase política, puesto que la entrada de equipos completamente democráticos en el fútbol profesional, sería un paso adelante para devolver al fútbol el aura perdida en los últimos años de mercantilización y alejamiento de los valores de este bonito deporte.

Pero debemos ser conscientes de que ese cambio puede tardar en llegar, y no tiene porque impedir que los clubes de fútbol popular pierdan su esencia si acceden a categorías profesionales. Lo ideal sería que estos clubes pudieran mantener su estatus, pero si no fuera posible, en España tenemos buenos ejemplos de equipos profesionales que se transformaron en SAD, pero mantienen todavía en los aficionados gran parte del poder de decisión.

El Eibar es un gran ejemplo de ello, ya que acordaron en los Estatutos Sociales que nadie podía ostentar más del 5% de las acciones del club. Esto hizo que el accionariado se repartiera tanto, que en la práctica, pueda funcionar de forma democrática, más al menos que otros clubes, donde hay máximos accionistas que ostentan más de la mitad de las acciones. Quizás no sea la fórmula más ortodoxa para democratizar una SAD, ya que un accionista que tenga 20 acciones, tendrá más votos que el que tenga 10, pero se evita la entrada de especuladores y piratas que solo buscarían lucrarse a costa del sentimiento ajeno. Además, las SAD permiten una buena inyección de capital a los equipos, lo que les hace más competitivos si se gestionan de forma adecuada los recursos, algo crucial en categorías profesionales donde hay equipos con un poder adquisitivo enorme.

Lo importante, más que el tipo de estatus jurídico que adquiera un equipo al entrar en categorías profesionales, es que se establezcan mecanismos para controlar, fiscalizar y sobre todo, asegurar la cercanía con la afición y el mantenimiento de sus valores. El Eibar celebra elecciones al Consejo de Administración como si de un club se tratara, con todas las garantías, y aunque no todos los votos valgan lo mismo, ayuda a sentir partícipe al aficionado. 

La Real Sociedad es otro gran ejemplo, ahí van más allá, y ningún accionista puede superar el 2% de las acciones. Además, en este histórico club, se tiene muy en cuenta la opinión del socio accionista. Por ejemplo, hace unos años, votaron que la Real Sociedad no recibiera ningún tipo de patrocinio de casas de apuestas, por el problema que supone en la actualidad la adicción al juego. Todo un ejemplo, siendo el único club de primera división que no recibe ingresos de este tipo.

Estos dos modelos de éxito les han servido además a estos equipos para ser dos referentes en primera división a nivel de cuentas saneadas, ya que son dos de los equipos con menor endeudamiento. De hecho el Eibar, tiene un endeudamiento negativo, es decir, le deben dinero. Estos modelos, conviven en primera división con el de otras SAD en el que si hay máximos accionistas, y la diferencia es abismal, no hay más que ver el endeudamiento del Valencia CF, y el desapego de su afición del equipo gestionado por Peter Lim.

Fuente: Palco 23.


Pero el modelo de la Real Sociedad o el Eibar, no es la única forma de democratizar una SAD. Asociaciones como Líberos Jaén, pretende democratizar su equipo, el Real Jaén, adquiriendo la mayoría accionarial a través de un ente democrático, en el que podría entrar o formar parte cualquier aficionado pagando una cuota anual. En España tenemos tres tipos de entes democráticos que pueden adquirir acciones de empresas, las asociaciones, la fundaciones y las cooperativas, todas con un régimen en el que sus miembros deciden democráticamente las cuestiones relevantes y eligen una directiva. De esta forma, si la mayoría accionarial de un equipo estuviera en un ente así, las decisiones las tomarían los miembros de ese ente, donde su voto, si valdría lo mismo que el resto.  Así se mantiene la filosofía de un socio igual a un voto, y además, se evitaría que las acciones estuvieran repartidas y que se pudieran mercadear con ellas, asemejándose más al modelo alemán del 50+1.

Así pues, los clubes de fútbol populares deben aspirar un día a llegar al fútbol profesional sin miedo a perder su esencia, ya sea porque se produce un cambio legislativo, o porque establecen alguna de las fórmulas aquí comentadas. Y porqué no, es una meta a la que también deberían aspirar el resto de equipos de fútbol profesional.

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